Por: Gloria Romo
Consejera Nacional de Relaciones Interinstitucionales.
En las relaciones institucionales y diplomáticas existe un activo que no aparece en los organigramas, pero que puede ser más valioso que cualquier cargo: la confianza que otras personas están dispuestas a depositarnos cuando no estamos presentes.
Una reputación sólida no se construye únicamente con visibilidad. Surge del trabajo consistente, la congruencia y la calidad de nuestras relaciones. También se manifiesta cuando alguien, en otra mesa y frente a otras personas, afirma: “Tienes que conocerla”, “vale la pena trabajar con él” o “esa organización puede ser un buen aliado”.
Ahí aparece una figura especialmente valiosa: el patrocinador anónimo. Es la persona que, sin que se lo pidamos y muchas veces sin que lleguemos a saberlo, dedica tiempo a recomendar nuestro trabajo, respaldar nuestra trayectoria o facilitar una oportunidad de colaboración.
En la diplomacia institucional, este gesto tiene un valor significativo porque implica que alguien pone temporalmente su propia credibilidad al servicio del encuentro entre personas, empresas u organizaciones con potencial para trabajar juntas. Esta idea también puede relacionarse con una enseñanza central de la encíclica Fratelli tutti, del papa León XIV: la necesidad de construir una fraternidad abierta, capaz de superar el aislamiento, la indiferencia y la lógica de los intereses particulares. En el ámbito diplomático, esa fraternidad se expresa en la disposición a reconocer la dignidad del otro, tender puentes y promover encuentros que beneficien a la comunidad.
Recomendar a una persona, presentar a una institución o facilitar un diálogo no es solamente una acción estratégica. También puede ser un acto de servicio y de responsabilidad social. Significa utilizar nuestra posición, nuestros vínculos y nuestra credibilidad para abrir caminos de colaboración.
Hoy contamos, además, con una herramienta capaz de ampliar nuestra capacidad de conexión: la inteligencia artificial.
En el sector turístico reunimos cientos de contactos: empresarios, hoteleros, restauranteros, autoridades, cámaras, asociaciones, universidades, aerolíneas, agencias, operadores turísticos, inversionistas, productores y organismos internacionales.
El reto ya no consiste únicamente en conocer personas, sino en identificar las oportunidades de colaboración que pueden surgir entre ellas.
En este contexto, la inteligencia artificial puede fortalecer la gestión de las relaciones interinstitucionales. Puede ayudarnos a analizar nuestras redes de contacto, identificar intereses compartidos, detectar posibles socios estratégicos, encontrar vínculos entre instituciones, preparar perfiles antes de una reunión, dar seguimiento a compromisos y reconocer nuevas oportunidades de colaboración.
También puede ayudarnos a responder una pregunta concreta: ¿quién dentro de nuestra red puede facilitar este acercamiento?
FETUR está desarollando estas capacidades para desarrollar un mapa inteligente de relaciones institucionales.
Si un socio busca acercarse a una aerolínea, una secretaría de Estado, una universidad, una embajada, una cámara empresarial o un inversionista, es posible identificar quién dentro de nuestra comunidad ya cuenta con una relación de confianza y puede facilitar la presentación.
La inteligencia artificial puede analizar grandes volúmenes de información, detectar afinidades y sugerir alianzas. Sin embargo, la credibilidad con la que alguien recomienda nuestro nombre sigue siendo un elemento esencialmente humano.
Y esa dimensión humana es indispensable para que la tecnología no se convierta en una simple herramienta de eficiencia, sino en un instrumento al servicio del encuentro, la cooperación y el bien común. La inteligencia artificial debe ayudarnos a acercar personas, no a sustituir la responsabilidad de relacionarnos con respeto, empatía y sentido ético.
Ese es uno de los principales valores de las relaciones interinstitucionales: convertir una conexión potencial en un vínculo basado en la confianza.
Por ello, la visión de FETUR avanza de una federación que reúne contactos a una organización que conecta reputaciones, conocimiento y oportunidades. Si conoces a una persona, empresa, asociación o institución que comparte nuestros valores y podría convertirse en socio estratégico de FETUR, recomiéndala. Facilita ese primer contacto.
También vale la pena plantear la pregunta en sentido contrario:
“¿A quién necesito conocer y quién dentro de FETUR puede acercarme?”
La diplomacia institucional del futuro combinará tres capacidades: la inteligencia artificial para identificar conexiones; la inteligencia humana, para convertirlas en relaciones de confianza; y una ética de fraternidad, para orientar esas relaciones hacia la cooperación y el bien común.
Gloria Romo
Es una empresaria hotelera, oradora y autora.
Fue Secretaria de Turismo del Estado de Aguascalientes. Es Contadora Pública y tiene maestrías en Desarrollo Turístico. Su empresa, Hotel La Gloria de Calvillo, se dedica a la hospitalidad, eventos y catering. También se dedica al desarrollo inmobiliario y a la producción de vino en Aguascalientes.