Por: Jorge Peña Valenzuela
Delegado FETUR Morelos.
Durante muchos años, uno de los principales indicadores de éxito en la hotelería fue la ocupación. Tener habitaciones llenas era prácticamente sinónimo de un buen desempeño comercial. Hoy sabemos que la realidad es mucho más compleja.
Un hotel puede alcanzar buenos niveles de ocupación y, aun así, estar dejando ingresos sobre la mesa.
El viajero cambió. Compara más, consulta reseñas, busca experiencias específicas, espera procesos digitales sencillos y encuentra en cuestión de minutos distintas opciones para un mismo destino. Por eso, competir únicamente por habitación, ubicación o tarifa resulta cada vez más insuficiente.
La tecnología es fundamental, pero también lo es comprender cómo toma decisiones el huésped y qué factores hacen que elija una propiedad, reserve directamente, consuma más durante su estancia y, sobre todo, quiera regresar.
Ahí comienza una estrategia comercial hotelera realmente efectiva.
1. Tener claro por qué deberían elegir tu hotel
Todo hotel necesita identificar aquello que lo hace diferente. Puede estar en su arquitectura, historia, diseño, gastronomía, bienestar o en la conexión que ofrece con la cultura local.
Pero esa diferencia debe ser reconocible para el huésped y mantenerse durante toda la experiencia. Una propuesta de valor sólida no solamente ayuda a destacar frente a otras propiedades; también permite justificar mejor la tarifa y reducir la necesidad de competir exclusivamente por precio.
2. Recuperar terreno en la venta directa
Las plataformas de distribución son parte importante del ecosistema hotelero, pero depender excesivamente de ellas tiene un costo.
Un sitio web rápido, sencillo y pensado para convertir debe facilitar la reserva y ofrecer razones suficientes para que el huésped prefiera comprar directamente. La venta directa no solamente mejora las condiciones comerciales del hotel; permite conocer mejor al cliente y comenzar una relación con él antes de su llegada.
3. Entender que no existe un solo tipo de huésped
No todos viajan por las mismas razones. Algunos buscan desconexión; otros bienestar, negocios, experiencias en pareja, lujo, espacios para trabajar o simplemente una escapada de fin de semana.
Conocer esos segmentos permite dejar de ofrecer lo mismo para todos y comenzar a diseñar campañas, paquetes y experiencias dirigidas a necesidades concretas.
4. Mostrar la experiencia antes de que ocurra
En hotelería, la decisión de compra comienza mucho antes del check-in.
La fotografía y el video profesional ayudan a transmitir confianza, pero el contenido debe ir más allá de mostrar instalaciones. Tiene que permitir que el viajero imagine la experiencia: la habitación, la gastronomía, los detalles, el servicio y aquello que podrá vivir dentro y fuera de la propiedad.
5. Convertir la reputación digital en una herramienta comercial
Las reseñas forman parte del proceso de decisión del viajero. Una buena experiencia compartida por un huésped puede generar confianza en muchos otros que todavía están comparando opciones.
Gestionar activamente esos comentarios, responder con profesionalismo y utilizar la retroalimentación para mejorar la operación convierte la reputación digital en mucho más que una calificación: la transforma en un activo comercial.
6. Mirar más allá de la tarifa de la habitación
Generar mejores ingresos no significa únicamente aumentar precios.
Un huésped puede encontrar valor en una mejor categoría de habitación, transporte, gastronomía especializada, tratamientos de spa o experiencias privadas dentro y fuera del hotel.
Cuando estas opciones responden realmente a sus intereses, el hotel aumenta el ingreso promedio por estancia al mismo tiempo que enriquece la experiencia del viajero.
7. Invertir permanentemente en el equipo
Ninguna estrategia comercial funciona si la experiencia prometida no puede sostenerse durante la estancia.
El servicio personalizado de quienes reciben y atienden al huésped continúa siendo una de las principales ventajas competitivas de un hotel. Capacitar al equipo no es solamente una decisión operativa; también impacta directamente en la percepción de valor, la reputación y la posibilidad de generar lealtad.
8. Incorporar la sostenibilidad con sentido
Las prácticas responsables forman parte de las expectativas de un número creciente de viajeros.
Integrarlas de manera coherente a la operación puede agregar valor a la experiencia y fortalecer la identidad de una propiedad, siempre que respondan a acciones reales y no únicamente a una tendencia de comunicación.
9. Diversificar de dónde provienen los ingresos
La habitación no tiene que ser la única fuente de negocio.
Membresías, eventos privados, experiencias gastronómicas y productos propios son algunas de las alternativas que distintos grupos hoteleros han incorporado para complementar su oferta.
La pregunta que cada propiedad debería hacerse es qué otros activos, conocimientos o experiencias tiene capacidad de comercializar sin perder la esencia de su concepto.
10. Innovar a partir de lo que el viajero está pidiendo
Las expectativas cambian constantemente. Bienestar, alimentación saludable, programas fitness y experiencias especializadas son ejemplos de tendencias que hoy influyen en determinados nichos de mercado.
Innovar no significa adoptar cada novedad que aparece, sino observar el mercado, utilizar la tecnología y los datos disponibles, escuchar al huésped y decidir qué tendencias tienen sentido para cada propiedad.
La rentabilidad se construye antes de vender la habitación
La hotelería seguirá teniendo en la ocupación uno de sus indicadores fundamentales, pero quedarse únicamente con ese dato ofrece una visión incompleta del negocio.
Una propiedad competitiva necesita trabajar simultáneamente su marca, venta directa, segmentación, reputación, servicio y capacidad para generar ingresos adicionales. Cuando estas piezas funcionan de manera coordinada, cada reserva puede representar mucho más que una habitación ocupada.
El verdadero reto ya no es solamente llenar el hotel, sino lograr que cada huésped, cada espacio y cada experiencia generen mayor valor para el negocio.
Jorge Peña Valenzuela
Reconocido emprendedor en la industria hotelera, con más de 15 años de experiencia en el segmento de hoteles boutique de lujo en México y Latinoamérica.
Es Socio Fundador de MLH Group, una exclusiva agrupación que consolida 45 hoteles. Su trayectoria incluye roles estratégicos en complejos como Las Ventanas al Paraíso y Mundo Imperial, así como la dirección de la marca Tesoros de México en varios estados.
Además, es delegado de Morelos en FETUR y miembro activo de la CONAJO, consolidándose como un líder reconocido en el sector turístico.