PORTADA BLOG MARGARITA 16 DE JULIO 2026

México le devolvió la magia al Mundial, la inteligencia artificial puede ayudarnos a medirla

Por: Margarita Carbajal Carmona
Presidenta Fundadora FETUR Nacional

Durante más de un mes, el mundo habló de estadios llenos, audiencias récord, goles, eliminaciones y millones de aficionados desplazándose entre México, Estados Unidos y Canadá. Pero mientras las estadísticas oficiales se concentraban en contar asistentes, boletos, transmisiones y derrama económica, en las redes sociales estaba ocurriendo otro Mundial.

Ahí vimos a sudafricanos bailando en las calles mexicanas, a coreanos celebrando con desconocidos, a ingleses cantando en las plazas y a colombianos viviendo la fiesta como si estuvieran en casa. Vimos abrazos, lágrimas, besos, comida compartida, bromas entre aficiones y una cantidad extraordinaria de contenido generado fuera de los estadios.

No era solamente fútbol. Era turismo ocurriendo frente a nuestros ojos.

La FIFA reportó que, al concluir los octavos de final, más de 6.2 millones de personas habían asistido a los partidos, con una ocupación cercana al cien por ciento. El Estadio Ciudad de México registró las mayores concentraciones del torneo: 80,824 espectadores por partido y más de 404 mil asistentes acumulados en cinco encuentros. Los festivales de aficionados de los tres países habían reunido ya a más de 7.7 millones de personas. (Inside FIFA)

Sin embargo, la dimensión más interesante ocurrió en el entorno digital. Durante el torneo se generaron 30 mil millones de impresiones, 1,700 millones de interacciones y aproximadamente 20 mil millones de reproducciones de video. Entre el 9 de junio y el 7 de julio se publicaron alrededor de 42 millones de noticias y contenidos relacionados con el Mundial. (Inside FIFA)

Esos datos confirman algo que quienes trabajamos en turismo debemos entender: la experiencia del visitante ya no termina cuando abandona un destino. Cada video, comentario, reseña o fotografía se convierte en una representación pública del país que lo recibió.

Y ahí México tuvo una presencia difícil de ignorar.

La reacción de los aficionados al gol de Luis Romo frente a Corea del Sur, grabada en el Festival de Aficionados de la Ciudad de México, alcanzó 82 millones de reproducciones y se convirtió en el contenido mundialista más visto en Facebook hasta ese momento. Además, el partido entre México e Inglaterra reunió una audiencia promedio de 36 millones de personas en la televisión mexicana, convirtiéndose en el encuentro mundialista más visto en el país durante este siglo. (Inside FIFA)

Todavía no contamos con un estudio consolidado que permita afirmar, con rigor estadístico, que México generó más contenido turístico que Estados Unidos o Canadá. Tampoco tenemos aún el desglose definitivo de visitantes por nacionalidad, satisfacción, gasto o intención de regresar.

Pero sí tenemos una hipótesis poderosa y millones de señales digitales para investigarla.

México recibió solamente una fracción de los partidos organizados en Estados Unidos, pero pudo haber generado una proporción extraordinaria de las historias humanas del torneo. Mientras unos destinos ofrecieron organización, tecnología e infraestructura, México mostró una forma particular de recibir al visitante y convertirlo en parte de la celebración.

Eso no debe quedarse en una percepción obtenida al recorrer las redes sociales. Hoy podemos medirlo.

La inteligencia artificial permite analizar millones de publicaciones en distintos idiomas, identificar emociones, reconocer los temas más repetidos, distinguir nacionalidades, comparar ciudades y conocer qué aspectos de la experiencia fueron mejor o peor evaluados. También puede detectar conversaciones sobre seguridad, movilidad, precios, hospitalidad, gastronomía, limpieza, transporte y atención al visitante.

En otras palabras, podemos transformar una conversación aparentemente desordenada en información para la gestión turística.

Durante décadas hemos medido el éxito de los destinos con indicadores como llegadas, ocupación hotelera, estadía promedio y derrama económica. Todos siguen siendo necesarios, pero ya no son suficientes.

Un destino puede recibir millones de turistas y dejar una mala impresión. Puede llenar sus hoteles y deteriorar su reputación. Puede generar ingresos durante un evento y no provocar ninguna intención de regresar.

Por eso necesitamos incorporar nuevos indicadores: satisfacción, percepción de seguridad, hospitalidad, reputación digital, recomendación, conexión emocional e intención de retorno.

La inteligencia artificial no sustituye las encuestas ni los datos oficiales. Los complementa. Permite escuchar al viajero en tiempo real y detectar lo que las estadísticas tradicionales tardan meses en revelar.

También puede ayudarnos a entender el impacto turístico que tuvo el Mundial sobre países que ni siquiera fueron sede.

Noruega es uno de los mejores ejemplos. Su desempeño deportivo, la presencia de Erling Haaland y la celebración conocida como “Viking Row” colocaron al país frente a millones de personas. El video de esa celebración alcanzó 174 millones de reproducciones en TikTok, convirtiéndose en uno de los contenidos más vistos del torneo. (Inside FIFA)

La exposición fue tan relevante que medios internacionales comenzaron a presentar a Noruega como uno de los destinos beneficiados por la visibilidad mundialista. Algo similar ocurrió con Cabo Verde, que registró un incremento de 265 por ciento en búsquedas de viaje en Expedia después de su participación. (Vogue)

Esto confirma que una selección nacional también puede funcionar como una plataforma de promoción turística. El deporte presenta la identidad, despierta curiosidad y coloca destinos en la imaginación del viajero.

México debe aprender a analizar y aprovechar ese fenómeno.

Nuestro país quizá no tenga la tecnología más avanzada, la infraestructura más moderna o los rascacielos más altos. Tiene enormes pendientes en movilidad, seguridad, digitalización y profesionalización turística. Negarlo sería irresponsable.

Pero también tiene una ventaja que no puede construirse de la noche a la mañana ni comprarse mediante una campaña publicitaria.

Está en su gente.

En la humildad, la nobleza y la calidez con la que millones de mexicanos abren espacio para quien viene de fuera. En esa capacidad de compartir una mesa, una canción o una celebración antes de preguntar de dónde viene el visitante.

Durante este Mundial vimos volar a chinos, coreanos, sudafricanos, colombianos, ingleses y aficionados de países que encontraron en México algo más que una sede deportiva. Encontraron un país dispuesto a recibirlos.

La hospitalidad mexicana no es solamente un atributo cultural. Es un activo económico, reputacional y turístico.

La inteligencia artificial puede ayudarnos a identificarlo, medirlo y convertirlo en estrategia. Puede mostrarnos qué hicimos bien, qué debemos corregir y cómo transformar la emoción generada durante unas semanas en una relación permanente con millones de futuros viajeros.

México también va a volar.

Y si logramos combinar nuestra capacidad humana con tecnología, información, infraestructura y visión de largo plazo, en los próximos años podremos convertirnos en una verdadera potencia mundial del turismo.

Porque la tecnología puede adquirirse y los edificios pueden construirse.

Pero la calidez de un pueblo tarda generaciones en formarse.

Y esa ventaja, afortunadamente, ya corre por la sangre de México.

Margarita Carbajal Carmona

Actual Presidenta Nacional de la Federación de Empresarios Turísticos A.C. (FETUR). Con mas de 30 años de experiencia en el ámbito empresarial ha liderado proyectos exitosos en la industria, destacando como Directora General de MARTOM S.A. DE C.V., una reconocida Tour Operadora en Cozumel. Además, ha desempeñado roles clave en organizaciones de renombre, promoviendo el desarrollo de la implementación de tecnología en el sector turístico  y la colaboración empresarial.