Por: Carlos Arguelles
Consejero Nacional de Vinculación Política
El Mundial 2026 ya no es una expectativa futura. Es una prueba inmediata para el turismo en México y, sobre todo, para la capacidad del país de operar una experiencia turística a escala global en un entorno completamente digital.
Durante años, México ha demostrado que sabe atraer turistas. Las cifras lo respaldan y la relevancia del país como destino internacional es incuestionable. Sin embargo, el Mundial plantea un reto distinto: no se trata únicamente de recibir visitantes, sino de gestionar su experiencia en tiempo real, bajo estándares tecnológicos que ya no son opcionales.
Se estima la llegada de más de 5 millones de visitantes, con expectativas claras sobre conectividad, movilidad, seguridad y acceso a información. Los datos de búsqueda lo confirman: la preocupación por la calidad del internet en sedes, la seguridad en el transporte y la barrera del idioma no son detalles menores, son factores que definen la experiencia completa del destino.
Aquí es donde el enfoque debe cambiar. El Mundial no se va a evaluar únicamente por la logística del evento o por la calidad de los estadios, sino por la capacidad del ecosistema turístico de responder de manera coordinada. La experiencia del visitante ya no depende de un solo actor, sino de la integración entre empresas, plataformas, infraestructura y gobierno.
Para el sector empresarial, esto implica dejar de ver la tecnología como un complemento y asumirla como parte central de la operación. No se trata solo de implementar herramientas aisladas, sino de garantizar que el turista pueda acceder a información clara, comunicarse sin fricción, pagar sin complicaciones y moverse con certeza. Cada punto de contacto es una oportunidad, pero también un riesgo si el sistema falla.
Al mismo tiempo, la capacitación del capital humano se vuelve crítica. La tecnología puede facilitar procesos, pero la experiencia final sigue dependiendo de las personas. Entender al visitante internacional, responder con precisión y operar con estándares más altos será lo que marque la diferencia entre un servicio funcional y una experiencia memorable.
El papel del gobierno también es determinante. No basta con promover el evento; es necesario asegurar condiciones reales de conectividad, acceso a datos útiles y coordinación entre actores. La infraestructura digital, la movilidad y la seguridad no pueden resolverse de manera aislada ni improvisada a meses del evento. Esto exige garantizar redes estables en zonas de alta demanda, habilitar información en tiempo real para el visitante y alinear a los distintos niveles de gobierno bajo una operación consistente, donde la experiencia no dependa del destino, sino de un estándar claro a nivel país.
El Mundial 2026 no se va a definir solo en la cancha, sino en la experiencia que México sea capaz de ofrecer fuera de ella. El país ya demostró que sabe atraer turismo; ahora lo que está en juego es su capacidad para operarlo con integración, precisión y estándares internacionales.
Lo que está en juego no es un evento. Es la manera en la que México quiere ser percibido en el turismo global durante los próximos años.
Carlos Arguelles Ordoñez
Ha ocupado cargos en el Congreso de Quintana Roo, en donde fortaleció la gestión legislativa y administrativa. También fue Concejal en Puerto Morelos y Director del Instituto de Capacitación Municipal, logrando reconocimientos en transparencia y calidad.
En el sector turístico fue Jefe de Capacitación en Iberostar, y hoy asesora a empresas como Four Points y Jet Pack México, especializado en capacitación, procesos y competitividad empresarial.